domingo, 28 de diciembre de 2008

He vuelto

Después de estar unos días en Fuerteventura pasando la Navidad con mi hermana, he vuelto al redil. Y he vuelto con cambios. Me he pasado a linux, concrétamente a Ubuntu versión 8.10.

Ya os iré contando y seguiré escribiendo.

viernes, 5 de diciembre de 2008

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Junier. Explicaciones. Capítulo 2.

Era de noche, oscura y solitaria.
Junier bajó las escaleras del piso. Estaba más furioso todavía. ¿Por qué había bajado las escaleras? Podía trasladarse a donde quisiera sólo con pedirlo. ¿Por qué entonces? ¿Por qué se había desmayado en la habitación? Era un acto humano, por así decirlo. Los diablos no sienten, no se desmayan. En todo esto pensaba mientras iba caminando por la calle “¿Caminando?” pensó. ¿A caso había perdido sus poderes?

Una ambulancia sonaba en la distancia, se aproximaba. Pasaron cuatro a gran velocidad.
“Uno de ellos ya está muerto. Dos no tienen nada grave, sobrevivirá. Y el último esta muy mal” pensó. “Bueno, si Badariel lo permite”. Badariel era otro de sus hermanos guerreros. Eran sus almas y no debía meterse por medio. “Por lo menos conservo mis poderes. Vamos a probarlos”.

Si había algo que le gustaba a Junier, era el destrozar la vida de las personas a las que influía. Ya fuera matándolos y llevándose el alma al infierno, ya era dejándolo vivir pero con un gran shock. Y tenía la combinación perfecta. En el siguiente cruce una mujer en bicicleta estaba esperando que el semáforo se pusiera en verde. Un camión a gran velocidad se dirigía al cruce por una calle perpendicular. Antes de que cambiara el semáforo, Junier se concentró y pasó lo que tenía que pasar: el camión no frenó y se llevo por delante a la ciclista. La ciclista volaría unos siete u ocho metros, siendo frenada por una cabina telefónica. Junier se acercó antes de que llegaran las pocas personas que quedaban en la calle. Estaba agonizando, llena de cristales. Los ojos los tenía abiertos, la respiración entre cortada y haciendo gestos de dolor. También parecía pedirle ayuda.

- Eres mía.- dijo Junier.

Lo tocó y se llevó el alma. Ahora quedaba corromper al pobre camionero que venía pálido y gritando:

- ¡Socorro! ¡Ayuda! ¡Una ambulancia! ¡No la he visto! ¡Por favor, ayuda!

Sentimientos que Junier se encargaría de magnificar.

“Tengo mis poderes y vuelvo a disfrutar. ¿Qué será lo que me pasó? Son pocas las personas que podrán responderme a eso. Pero sé quién es el indicado”.- pensó.

Hizo su trabajo con el camionero y desapareció de las calles de Madrid. Su próximo destino: Cardiff (Reino Unido).

jueves, 20 de noviembre de 2008

"Ciudad de los árboles"

Bueno pues hoy me dio por escuchar el último de Magö de Oz: "Ciudad de los árboles".

Y mi reacción no la voy a relatar aquí, no habría palabras. Para ello, os voy a pasar un video, y digamos que yo tengo la misma reacción que Matías.



Pues eso, que es rock and roll y del moña :p

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Michael Crichton nos dejó

Corría el año 1996 cuando leí un libro suyo por primera vez. "La amenaza de Andrómeda". Fue mi primera novela que después crearía el estilo tecno-thriller. Me encantó. Es uno de mis escritores favoritos.

Hoy, fíjate la coincidencia, encontraba por internet una serie sobre ese libro. Tenía muchas ganas de verla pero ahora tengo mucho mas.

También recuerdo cuando leí el libro de "Parque Jurásico" antes de verlo en el cine. Fue muy emocionante, era un libro que enganchaba. Y mezclaba muchos temas: matemáticas del caos, biología, arqueología... muchos temas en un mismo libro. En "El Mundo Perdido" se notaba que era por encargo, no le daba el mismo dinamismo. "Congo" también cayó en mis manos.

Me sentí orgulloso cuando creó la serie "ER: Urgencias". La serie donde contaba sus anécdotas de cuando trabajaba de médico. Pues sí, era médico, no escritor.

O cuando produjo "El guerrero número 13" interpretada por nuestro Antoñito Banderas. Por cierto, y esto no lo sabía, basado en su libro "Eaters of the Dead". Habrá que pillarselo. También escribió y produjo Esfera, Congo (ya dicho), Twister...

En fin. ya se me fue Isaac Asimov y Agatha Christie, y ahora él.
Menos mal que me queda Dan Abnett o Anne Rice entre otros.

sábado, 1 de noviembre de 2008

˙opoʇ ɐɹɐd ǝʇuǝƃ ʎɐɥ

ǝp ɐun uǝ ʇǝuɹǝʇuı ɹod opuɐƃǝʌɐu 'ɐíp oɹʇo lǝ
oʇsǝ uoɔ éɹʇuoɔuǝ ǝɯ 'sɐʇıɹoʌɐɟ sɐuıƃád sıɯ
:uɐʇısıʌ ɐllo ɐl ɐʌ ǝl ǝs ǝnb ǝʇuǝƃ ɐl ɐpoʇ
ʇǝu˙opɐloɹʇolǝ˙ʍʍʍ ˙
˙ǝʇuɐuıɔnlɐ ɹǝdns sǝ ʎ sollǝ ɐɹɐd uóıɔɔǝs ɐun ʎɐɥ

viernes, 31 de octubre de 2008

Oficialmente

Pues este papelito es lo que acredita los años que he sufrido en la facultad:


Eah, pues ya me puedo colegiar. Ya soy un hombre. XD

domingo, 26 de octubre de 2008

El Santa Catalina. Capitulo 2 de 2.

Supongo que para los lectores, vivir y dormir una noche en un barco de la Edad Media, sino es completamente desconocido, no lo han vivido.

Para el grumete Antonio de Osuna también fue una experiencia nueva. En la noche sólo hay oscuridad. En el barco, lo único que se queda encendido son los dos fogones que hay en la cocina, una vela que ilumina al piloto en el navegar de la nave y algún que otro farol de cristal en sitios estratégicos. Rodeada de tanta agua, llama la atención que el mayor peligro para un barco era el incendio. Lo normal era la oscuridad total. Al menos, cuando se asomaba la luna, ayudaba al transitar por el barco. Y el silencio.

Pero no todo era malo. Los marineros tenían que dormir en cubierta, en proa, sobre sacos llenos de paja, vestidos con la ropa que utilizaran para dormir y con sus pertenencias, metidas en baúles, como cabecera de cama. A Antonio le gustaba colocarse boca arriba y mirar las innumerables estrellas que veía. Eso le hacía pensar, y como le decía siempre Gonzalo el calafate, era malo en un barco.

Esa noche el silencio era mayor de lo de costumbre. Se quiso dormir pronto, ya que le tocaba guardia de modorra y tenía que ayudar a un marinero con la cala. Por mucho que lo intentaba, no se podía dormir. Ni él, ni ninguno de lo que estaban en la nao. El nerviosismo se propagaba entre los marineros inquietos que dormían en cubierta.

El suceso del día anterior había alarmado mucho a toda la tripulación. Sobretodo cuando el contramaestre, antes de anochecer y de disponerse a dormir, mandó a atar todas las pertenencias de los marineros al barco. También había ordenado poner todas las bombas de achique en funcionamiento y el calafate, ahora dormido al lado de él, tuvo que repasar todo el casco de la nao. El artillero también tuvo que poner las armas a punto y esa noche tenía orden de permanecer en su puesto. Eso no tranquilizaba mucho.

Tampoco nuestro piloto daba confianza. Se llevó todo lo que había discurrido de noche mirando al mar con el catalejo. A los grumetes que estaban con los marineros en las calas, los hacía llamar hasta el puente, le daba instrucciones, comentaban algo (seguramente del calado) y volvían a su puesto. Aunque el mar estaba en calma, hoy el piloto se dedicó a hacer cambios bruscos de dirección. Acostumbrados no hace muy poco a la vida en el mar, esos cambios hizo que muchos vomitarán e hicieran el ambiente más tenso todavía.

Quedarían un par de horas para su relevo, cuando Antonio se durmió. Por poco tiempo porque al cuarto de hora, el piloto daba la voz de alarma. El Contramaestre subió al puente desde proa con una velocidad inédita. Todos los marineros se levantaron y cada uno miraba al mar desde cubierta en direcciones distintas. Había un gran desconcierto.

El piloto viró el barco hacia babor, lo que hizo que algunos resbalaran. El artillero, también subió al puente y se unió a la discusión que tenía el piloto y el Contramaestre. Diedo de Morales, el contra maestre, era un hombre experimentado y que siempre mantenía el control de la situación. Pero verlo hoy no era igual. La discusión con el piloto era muy tensa.

- Fernando, ¿Dime que has visto?- decía, arcabuz en mano.
- Lo mismo que esta tarde, lleva toda la noche siguiéndonos sea lo que sea, Diego- decía el pobre piloto.
- ¿Por dónde? indícamelo y dame tu catalejo- decía un histérico Diego de Morales, a la par que le quitaba el catalejo de la mano y lo empujaba hacia la barandilla del puente para que le señalara.

El artillero tampoco le daba tregua al pobre piloto. Mientras el Contramaestre miraba, el artillero zarandeaba al piloto para que le dijera dónde lo había visto.

Mientras, Gonzalo llevó a Antonio a la puerta de la armería.
- Cuando me den el arcabuz, tú cogerás las balas y la pólvora y me ayudarás a cargarla. Toma, átate al barco por esa barandilla.- dijo dándole una cuerda.

Desde los camarotes se escuchaba pasos acelerados hasta que salió por la puerta el Maestre y el Piloto Mayor. Los marineros se quedaron más tranquilo y a la expectativa. Ellos resolverían la situación.

Pero no dio tiempo. Justo cuando salieron a cubierta, el barco recibió un porrazo. Los marineros notaron como si el barco se hubiera levantado y hubiera caído otra vez al agua. El crujido del barco fue espeluznante. Cuando Antonio volvió a abrir los ojos vio que muchos marineros luchaban por no caerse al mar. Al maestre no lo veía y el Piloto Mayor tenía una gran brecha en la cabeza que parecía una catarata de sangre.

-No te desates, voy a abajo a ver que se puede hacer.- Dijo Gonzalo bajando a la bodega.

Antonio se quedó solo. Escuchó dos disparos. Provenían del puente. Aunque no veía nada, sabía que los que estaban allí, estaban bien. Antonio se desató y fue hacia el Piloto Mayor. Estaba dando tumbos, lo cogió y bajó hacia su camarote con él.

- Gracias, chico.- Fue lo único que se le podía entender.

El griterío era colosal. Desde el camarote se escuchaba todo. Antonio lo dejó en su cama y subió.
Justo antes de subir, hubo otro golpe y un rugido. Una vez se incorporó, subió a cubierta. Allí vio como algo con tentáculos se llevaba a un compañero suyo. Fue hacia la armería y buscó un arpón. Cuando lo encontró, ya ese marinero se lo habían llevado y otro parecía correr igual suerte. Salió corriendo, gritó y cuando se acercaba al bicho, el barco se inclinó hacia ese lado. A Antonio se le soltó el arpón y cogió una cuerda para agarrarse. Ahora el barco estaba volcado unos noventa grados. Antonio veía el mar a sus pies. También a sus compañeros en el agua y al pulpo gigante causante de todo. Un tentáculo agarró la barandilla que estaba más alta, tiró para él y el barco se dio la vuelta. Todo fue oscuridad para Antonio.

Cuando Antonio abrió los ojos estaba en una playa. Había resto del barco por todas partes. Y de marineros. Se levantó y fue uno a uno buscando a algún superviviente. Cojeaba de la pierna derecha pero eso le daba igual, estaba vivo. Muchos de los marineros estaban muertos. También había partes de ellos que no reconocía. Tampoco encontró comida. Solo madera y esos pocos marineros. A lo lejos oyó un quejido. Era Gonzalo. Salió corriendo.

- ¡Gracias a Dios!- dijo Gonzalo-. Ayúdame a levantarme. La pierna la tenía partida y el dolor no dejó que se levantara.

Antonio fue a coger algunas tablas para inmovilizarle la pierna. Cuando estaba de vuelta, se encontró que Gonzalo no estaba sólo. Un grupo de indígenas lo rodeaban. Iba armados con pequeñas lanzas pero no parecían agresivo. Antes de reaccionar, aparecieron por la espalda suya otros dos y lo guiaron hacia el resto.

- No entiende nuestra lengua pero parecen que son inofensivos.- dijo Gonzalo.
- Es la primera vez que veo a un... negro.
- Tranquilo, parece que mis señas las entienden. Uno de ellos me ha vendado la pierna.

Uno de los indígenas, le hizo unas señas raras mientras que hablaba su dialecto. De momento se lo llevaron a su poblado, a la presencia del jefe de la tribu. Tras una gran explicación por parte de los que lo encontraron, Gonzalo y el mismo jefe parecía que todo se aclaró.

Por la noche, les dieron una gran fiesta. Comieron y bebieron de todo. El jefe de la tribu hizo una especia de baile para ellos. Gonzalo estuvo bailando un rato hasta que calló al suelo dormido por la borrachera. A Antonio le pasó lo mismo.

Cuando se despertaron, estaban atados por las muñecas y espalda contra espalda. Estaban sentado en una balsa sin poderse mover en medio del mar. Antonio miraba hacia la playa. Veía a los indígenas, rezando una letanía que casi le hizo desmayar de nuevo. Gonzalo tuvo más suerte. Él no veía la playa pero vio a lo que estaba llamando los indígenas. Un gran pulpo gigante se aproximaba hacia ellos...

Tú mismo.

Hay días que, cuando estoy triste, escucho esta canción. A mí me ayuda bastante.

No pongo traducción.


Nada hay bajo el sol, que no tenga solución
nunca una noche venció, a un a amanecer
.
Hubo un tiempo en que todo iba mal
perdido en la oscuridad, sin saber a donde ir
de mi vida se esfumo todo el color
solamente quedo en mi el color gris
.
Y pensé que era el final
del laberinto, no podría escapar
.
No busque el apoyo en los demás
no quería suplicar, ni tener su compasión
me hice amigo de la soledad
quien iba a imaginar, todo lo que me enseño
.
Hoy sonrió recordando la lección
que la vida con paciencia me enseño
.
[Estribillo]
Nada hay bajo el sol, que no tenga solución
nunca una noche venció, a un a amanecer
.
En la vida todo no es avanzar, a veces un paso atrás
nunca dudes en cambiar de dirección, si el camino se acabo
a cada sueño, cada idea, cada amor, entrégate con pasión
lleva siempre la verdad en tu interior y tu propia religión
.
Nada hay bajo el sol, que no tenga solución
nunca una noche venció, a un a amanecer

sábado, 25 de octubre de 2008

Cerdo agridulce by Jose

El otro día fui al wok y quise emularlos en mi casa. La verdad es que no es difícil.

Estos son los ingredientes:






Y este el resultado:

Nuestro Juego Favorito

El juego que más no gusta jugar es:
.
.
.
.
.
.
.
.
¡Hacer hojas de personajes!
Y eso hemos hecho:



Eso soy yo, un Glitter Boy.

jueves, 23 de octubre de 2008

Un paso para el hombre...


Esto que veis y, que se ha difuminado un poco, es mi solicitud del título de Ingeniero Técnico Industrial. Sólo queda pagar y entregar en Secretaría. Ya queda menos.
Además, hoy mis padres han llevado la orla para enmarcarla.

Un nuevo avance


Bueno, pues me compré el manual. ¿Por qué? Porque quería aprender y los que hay en .pdf los odio porque se me cansa mucho la vista leyéndolos.

martes, 21 de octubre de 2008

Our Farewell. Within Temptation

Desde días antes de presentar el proyecto llevo cantando y escuchando esta canción.
Os voy a poner un video de un directo que, personalmente, me emociono cada vez que lo veo.
(Sí, soy una nenaza y ¿qué?)

Our Farewell
In my hands
A legacy of memories
I can hear you say my name
I can almost see your smile
Feel the warmth of your embrace
But there is nothing but silence now
Around the one I loved
Is this our farewell?
(Estribillo)
Sweet darling you worry too much, my child
See the sadness in your eyes
You are not alone in life
Although you might think that you are
Never thought
This day would come so soon
We had no time to say goodbye
How can the world just carry on?
I feel so lost when you are not by my side
But there's nothing but silence now
Around the one I loved
Is this our farewell?
(Estribillo)
So sorry your world is tumbling down
I will watch you through these nights
Rest your head and go to sleep
Because my child, this not our farewell.
This is not our farewell.




Traducción mia (puede haber errores)
En mis manos
Un legado de recuerdos
Puedo oirte decir mi nombre
Casi puedo ver tu sonrisa
Siento el calor de tu abrazo
Pero no hay palabras sino silencio ahora
Abrazado a ti te quiero
¿Es esta nuestra despedida?
Dulce amado no te preocupes más, mi niño
Veo la tristeza en tus ojos
No estas solo en la vida
Aunque podrías pensar que lo estás
Nunca pienso
Que ese día llegue pronto
Nosotros no tenemos tiempo de decir adiós
¿Cómo puede el mundo continuar solo?
Me siento tan perdido cuando tú no estás a mi lado
Pero no hay palabras sino silencio ahora
Abrazado a ti te quiero
¿Es esta nuestra despedida?
Siento tanto que tu mundo se esté derrumbándose
Yo te vigilaré estas noches
Descansa tu cabeza y vete a dormir
Porque mi niño, esta no es nuestra despedida
esta no es nuestra despedida

viernes, 17 de octubre de 2008

Aclaración.

Estoy en fase de ir metiendo personajes. Pero no va a ser todos los relatos de miedo y de hombres, iré cambiando.

Saludos

El Santa Catalina. Capitulo 1 de 2.

A lo lejos en el horizonte, va navegando el Santa Catalina. Deslizándose sobre las olas del mar. El mar no estaba muy bravío pero, incluso así, se escuchaba el crujir de la madera.

Si nos acercásemos, veríamos una espectacular Nao de ciento seis toneladas. Los dieciocho metros de eslora que mide parece inmenso cuando está atado en el puerto. Ahora, en la inmensidad de la mar y con unos diez días de navegación, para sus ocupantes es demasiado pequeño y angosto.

Eso tendría que pensar el grumete Antonio de Osuna. A su pequeña edad de once años había salido de su pueblo, había visto Sevilla, los barcos de cerca y ahora navegaba por el mar. Esperaba que su padre diera buena cuenta de los seiscientos maravedíes que habían pagado por él. Eso ya no importaba. Lo que importaba era regresar. Barrer y limpiar no era divertido, y era lo único que le dejaban hacer, menos cuando podía jugar a cazar ratas o le pedían que cantase.

- Pensar tanto es malo, ursaonense.- dijo un señor mayor-. Entra hambre y eso no es bueno.
- Sí, don Gonzalo.

Gonzalo el calafates era muy buena persona. Algo loco, pero es normal si te llevas toda tu vida encargado de la estanqueidad del barco. La brea le estaba comiendo el coco. También era de los pocos que lo respetaban, otros intentaban cosas extrañas por las noches.

-¡Hay algo a estribor!- gritó Martín 'El Sanluqueño', el vigía.

Todo el mundo se dirigió a la parte derecha del barco para poder avistar algo. La vida en el barco era tan aburrida que cualquier cosa llamaba la atención. Los casi cincuenta tripulantes estábamos en cubierta.

-¡Atrás, gandules! Cualquier excusa es buena para dejar de trabajar.
Ese era Juan de Guadalupe, nuestro maestre. Gritaba desde el puente. Gritaba mucho.

-Ya habéis oído, apartaos todos.- Ese era Diego de Morales, nuestro contramaestre.

El vigía bajó del mástil y se dirigió al puente.

Cuando dejaron mirar a Antonio de Osuna, vio un gran bulto que navegaba a la par de la embarcación a unos treinta metros.

-¡Es un pulpo gigante! ¡Nos comerá a todos!
Fue lo último que dijo Fernando antes de recibir un culatazo del arcabuz de Diego de Morales.
- Quién diga otra cosa como esta, estará quince días viviendo con los cerdos.

El Maestre no dijo nada. El vigía volvió a su sitio y el silencio se hizo presa de nosotros. El piloto estuvo maniobrando alejándose del bulto hasta que, cuando caía la tarde, desapareció.

Todos estaban preocupados y esperaban que la noche fuera tranquila.

domingo, 12 de octubre de 2008

Junier. Capítulo 1

Abrió los ojos. Todo era oscuridad. No sabía dónde estaba. Ni tampoco el porqué estaba tendido en el suelo boca abajo.

Se incorporó. Notaba a alguien detrás de él, pero no veía nada en la oscuridad. Alargó la mano hacia adelante y empezó a caminar lentamente. La respiración que oía detrás de él seguía acelerándose. Finalmente alcanzó la pared y buscó desesperadamente un interruptor con las dos manos.

Cuando lo encontró se le nubló la vista. ¿Qué me está pasando? pensó. ¿Quién soy?. Después de que sus ojos se acostumbrara a la luz y recordar que había algo más en la habitación que esa pared de color azul pastel que tenía delante, se giró.

La habitación era chica. Las paredes eran de un azul pastel descolorido por el tiempo. Todo lo que había allí olía a viejo. Lo notaba. Delante de él había un hombre sentado en una silla, comiendo algo que no pudo reconocer. Se interponía entre ellos una mesa y una silla que estaba en el suelo. Intuyó que de ahí se había caído.

Al hombre no lo reconocía. Tendría entre cuarenta y cuarenta y cinco años. Era rubio, ojos azul, estatura normal... Lo que podía ver de su vestimenta, camisa de flores, no lo identificaba. Estaba jadeando. Le costaba respirar o estaba enfadado, él no lo sabía. Se puso en guardia, algo iba a suceder. Vio como el tipo intentó levantarse y cayó la cabeza en el plato que tenía delante.

Él se acercó. Antes de tocarlo, ya sabía que estaba muerto. Incorporó el cuerpo sobre el respaldar de la silla y miró el plato. Olía a almendras amargas.

Se acordó de todo de repente. Una gran ira recorrió su cuerpo. Y gritó.

-¡Soy Junier, soldado de ángeles del líder de los Grigori, Azazel!
Tocó al hombre en la cabeza y se llevó su alma.

viernes, 10 de octubre de 2008

Conversaciones

Jose: ¡Migue!
Migue: ¿Qué?
Jose: Te voy a decir una adivinanza.
Migue: Vale.
Jose: ¿De qué color es el caballo blanco de Santiago?
Migue: ¡Blanco!. Ahora me toca a mí.
Jose: Dispara.
Migue: ¿Cómo se llama la persona que suspende dos veces una asignatura que ya tenia aprobada?
Jose: ¡Migue!

jueves, 9 de octubre de 2008

Las buenas noticias nunca vienen solas.

Hoy me han dado una buena noticia. Una de esas noticias que no te esperas y que viene de una persona que quieres mucho. Te la cuenta y te quedas como paralizado y con una gran alegría, tanta que no eres capaz ni qué decir. Ni si llorar y reir de emoción.

Como es un asunto personal, no me toca a mí anunciarlo, no sería lo adecuado.

Así que sólo me queda decir: FELICIDADES GUAPA.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Sentimientos

Abrí la puerta muy despacio. Ya había pasado todo, no había marcha atrás. Notaba mi sudor resbalar por la espalda. Hubo un silencio que a mí se me hizo eterno. En ese momento, uno de los cuatro hombres que tenía delante dijo: "Vamos, dile el resultado".
El presidente del tribunal se levantó y dijo: "Hemos decidido en ponerle un 6, está aprobado. Enhorabuena".

Después de aquellos saludos, los más felices de mi vida, salí corriendo de la Facultad:
YA SOY INGENIERO TECNICO INDUSTRIAL

lunes, 6 de octubre de 2008

Hola mundo

Saludos amigos. Este es el primer texto de prueba de mi blog. Haber cómo sale.

Ahora que voy a tener tiempo para pensar e imaginar, voy a colgar aquí todos los relatos o cuentos que siempre me he ido recreando en mi mente y los haré escritos.

Espero que os guste.

También me obligaré a empezar a jugar con algún programita de diseño gráfico y sacar firmas, wallpapers, etc.